Escribe: Diana Chávez, Coordinadora de Proyectos de Transparencia

El cronograma electoral es la línea de tiempo en la que se ordenan todos los actos que forman parte de un proceso electoral y los plazos en los que estos deben ejecutarse.

Su debate no es un tema menor. La última experiencia con las Elecciones Generales 2016 nos demostró que ordenar el cronograma electoral no solo eliminaría un grave problema de superposición de plazos en distintas etapas del proceso de elección, sino que además contribuiría para que la ciudadanía tenga claridad sobre el proceso y para brindar confianza y seguridad tanto a los partidos como a los electores.

Tal como se encuentra actualmente, hay organizaciones políticas que podrían postularse en los próximos comicios municipales y regionales del 2018 con la inscripción de su organización aun en trámite. No obstante, si ese trámite no concluye satisfactoriamente,  se verían obligados a suspender su participación en las elecciones aunque ya hubieran iniciado sus respectivas campañas.

Algunos de los problemas e incertidumbres que la reforma del cronograma electoral podría solucionar son:

  • Definir la fecha para el inicio de actividades de campaña.
  • Permitir la presentación de candidaturas solo a aquellas organizaciones que hubieran culminado satisfactoriamente su procedimiento de inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas.
  • Evitar la superposición de plazos de elecciones internas e inscripción de candidaturas para que solo puedan presentar candidaturas las organizaciones políticas que hubieran llevado a cabo previamente sus procesos de democracia interna.
  • Asegurar que la presentación y resolución de tachas se realicen con el suficiente tiempo para no generar incertidumbre sobre quiénes son los candidatos/as inscritos.
  • Precisar las fechas máximas en que puede excluirse a un candidato o aceptar su renuncia.
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