Escribe: Jairo Rivas, Coordinador Ejecutivo del Observatorio de Integridad

La reconstrucción: un doble desafío

 La reconstrucción de las zonas afectadas por el Niño Costero es un tema de la agenda nacional. Se encuentra entre los afanes del Poder Ejecutivo, el Congreso de la República ha anunciado que hará un seguimiento a dicho proceso, los gobiernos regionales y locales avanzan en la elaboración del inventario de daños, el sector empresarial se encuentra a la espera de las convocatorias para obras de infraestructura, y en medio de todo, la población afectada levanta su expectativa de que este proceso realmente logre mejorar sus condiciones de vida.

La reconstrucción no es un proceso aislado del complejo contexto político e institucional, donde el impacto de la corrupción aparece en un lugar importante de la preocupación ciudadana. El desafío de la reconstrucción, por tanto, no consiste solo en ser eficiente en la implementación del plan que se defina, sino en hacerlo con el máximo de transparencia posible, cerrándole el paso a todo riesgo de corrupción. Una reconstrucción implementada en forma adecuada es una oportunidad magnífica para demostrar que en el Perú las cosas pueden hacerse bien.

En un evento reciente, Pablo de la Flor, director de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, enunció los pilares que fundamentan el enfoque del trabajo en la entidad que dirige: el ciudadano al centro del proceso; una dinámica interinstitucional que compromete a todos los niveles del Estado; el riesgo de gestión de desastres como enfoque transversal de todos los proyectos; y la lucha contra la corrupción. Y en este último componente, además de la transparencia que esperan tener poniendo toda su información en una plataforma web actualmente bajo construcción, y de la acción que pueda realizar la Contraloría General de la República, destacó la importancia de iniciativas ciudadanas que vigilen el proceso y alerten sobre posibles irregularidades durante la ejecución de las obras.

Veedurías ciudadanas: una respuesta de la sociedad civil

La sociedad civil tuvo una destacada actuación en la emergencia, respondiendo con enormes redes de solidaridad ante el desastre. Superada la etapa más difícil, esa presencia sigue siendo necesaria como una voz que abogue por la integridad en la ejecución del plan de reconstrucción.

Este es el desafío que hemos asumido varias instituciones de la sociedad civil en Lima y las regiones afectadas. El Observatorio de Integridad – plataforma conformada por la Asociación Civil Transparencia, Proética, la Universidad del Pacífico y la Pontificia Universidad Católica del Perú; ha sido  – ha lanzado la iniciativa de constituir veedurías ciudadanas del proceso de reconstrucción, y esta propuesta ha sido acogida por instituciones clave en la vida política, económica y social de Piura y La Libertad. En el mes de julio, en ambas regiones se han constituido Comités de Impulso a las Veedurías, integradas por Cámaras de Comercio, colegios profesionales, Universidades, organizaciones no gubernamentales y redes de voluntariado.

Acciones similares se impulsarán también en Ancash, Lambayeque y Tumbes en las siguientes semanas, buscando que las organizaciones de pobladores afectados, los jóvenes universitarios, las comunidades educativas, los profesionales y técnicos asuman el compromiso de vigilar la implementación de las obras que se incluyan en el plan de reconstrucción.

Las veedurías serán la voz de la sociedad civil en este proceso. Basándose en evidencia recogida a través de la observación directa y analizando el portal de transparencia de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, contarán con información para validar o contrastar la información oficial sobre la ejecución de las obras. Permitirá también emitir alertas ante posibles situaciones irregulares que se encuentren en el proceso. Esta información entregada oportunamente a las autoridades ayudará a orientar en forma adecuada la ejecución de obras.

Esta presencia ciudadana favorecerá una mayor transparencia en el proceso de ejecución de las obras, y en esa medida será disuasoria de posibles prácticas irregulares. Pero, más allá de este significativo aporte, las veedurías constituyen también una manera de involucrar a ciudadanos y ciudadanas en un proceso que les incumbe directamente. Es, por tanto, una iniciativa que promueve que la población se apropie del proceso de reconstrucción, en mérito del ejercicio de sus derechos ciudadanos y, en ese sentido, es una enorme oportunidad para fortalecer la democracia en el país.

Anuncios